| Era
un libro. Ninguno de los niños que trabaja en el vertedero
lo quiere para nada: ninguno sabe leer; nadie se lo cambiará
por comida o por monedas... |
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| En
esta España tan supuestamente rica y ultramoderna tenemos
850.000 iletrados (un 2,3%), y la desproporción entre
sexos es aquí todavía un poco mayor... |
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| Era
igual a muchos de esta tierra, un hombre sin oportunidades,
tal vez un Einstein perdido bajo una espesa capa de imposibles,
un filósofo (¿quién sabe?), un gran escritor
analfabeto? |
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Nuestro
profesor era el Hermano Justiniano. Nos hacía cantar
las letras, uno por uno, y luego, cogidos de las manos,
en rondas, deletrear, identificar las sílabas en
cada palabra, reproducirlas y memorizarlas... |
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| Así
que, como siempre, estamos a oscuras. Un libro que se abre
puede ser un naipe profético, un arroyo de agua clara,
una foto en sepia, una máscara, un material opaco,
un espejo cóncavo o convexo... |
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| Un
viejo proverbio enseña que enseñar a pescar
es mejor que dar pescado. El obispo Pedro Casaldáliga,
que vive en la región amazónica, dice que sí,
que eso está muy bien, pero ¿qué pasa
si alguien compra el río, que era de todos, y nos prohíbe
pescar? |
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